En estas semanas previas a nuestra puesta en escena de la zarzuela Agua, azucarillos y aguardiente, la Coral vive uno de los momentos más intensos y enriquecedores del año. Ensayo tras ensayo, las voces buscan el equilibrio perfecto, se afinan los matices, se pulen las entradas y las salidas, y cada partitura va cobrando vida hasta convertirse en una interpretación compartida.
