La noche del Patrimonio nos acerca a la obra de Alfonso X El Sabio “Cantigas de Santa María”

La noche del Patrimonio nos acerca a la obra de Alfonso X El Sabio “Cantigas de Santa María”

El mes de agosto nos deja una cita ineludible con nuestra ciudad, Alcázar de San Juan, en la Noche del Patrimonio. Este año, la temática gira en torno al VIII centenario de la Parroquia de Santa María la Mayor. Para nuestra Coral Polifónica es un momento especial, ya que podemos acercar a nuestros conciudadanos y amigos a la historia a través de la música.

Para nuestra coral, este VIII centenario no es solo una efeméride institucional; es la excusa perfecta para mirar al pasado, recuperar nuestra memoria colectiva y hacer lo que mejor sabemos hacer: cantarle a nuestra historia. Por eso, para esta cita tan especial, hemos diseñado un repertorio concebido como un auténtico viaje en el tiempo, tejiendo un puente musical entre el siglo XIII y nuestros días.

Alfonso X «El Sabio» y la Cantiga 246: Nuestro milagro olvidado

Hablar de la cultura en la España medieval es hablar de Alfonso X el Sabio. Figura imprescindible de las letras, la ciencia y las artes, el rey sabio fue el gran impulsor de las Cantigas de Santa María, una de las colecciones de lírica monódica más importantes de toda la Edad Media europea. Más allá de su valor estético e historiográfico, las Cantigas son un mapa vivo de la devoción, los caminos y la vida cotidiana de la época.

Lo que muchos alcazareños desconocen es que Alcázar de San Juan tiene su propio espacio de honor en este monumento de la literatura universal. Se trata de la Cantiga 246 (A que as portas do ceo abriu pera nos salvar).

Esta pieza rescata una hermosa tradición popular centrada en una devota mujer de nuestra villa. Cuenta la leyenda que, tras retrasarse por sus labores del hogar un sábado, acudió a orar a la iglesia cuando esta ya se encontraba a las afueras y con las puertas cerradas. Afligida y rezando a la intemperie, las puertas de la iglesia se abrieron milagrosamente ante sus lágrimas. Pero el prodigio no acabó allí: al regresar a la villa ya bien entrada la noche, encontró también las murallas cerradas. En ese instante de desamparo, se le apareció una noble y hermosa Señora que la tomó de la mano, atravesó las puertas con ella y la acompañó hasta su propia casa antes de revelarse como la misma Virgen María.

Poder interpretar en este VIII centenario una obra del siglo XIII que habla directamente de las calles, la fe y la gente de nuestra tierra es un regalo y un honor inmenso.

Un viaje musical en cuatro estaciones

La Cantiga 246 será el corazón de nuestra actuación, la que queremos dar a conocer a todos aquellos que aún no saben de su existencia y de la importancia histórica que tiene, pero no estará sola. El programa que hemos preparado busca reflejar la evolución del arte coral y la polifonía a lo largo de los siglos:

  • Lírica Medieval: Comenzaremos en el siglo XIII de la mano de Alfonso X el Sabio y su corte trovadoresca, rescatando la frescura monódica y espiritual de la España medieval.
  • Polifonía del Renacimiento: Daremos el salto a la era dorada de la música vocal, donde el equilibrio, el contrapunto y la belleza arquitectónica del sonido alcanzaron su máxima expresión.
  • Música de nuestros días: Culminaremos la velada trayendo el mensaje mariano al siglo XXI a través del conmovedor Ave María del compositor contemporáneo Julio Domínguez, una obra de una sensibilidad armónica cautivadora que conecta la tradición con el lenguaje actual.

Nos emociona enormemente formar parte de La Noche del Patrimonio y poner voz al legado de la Parroquia de Santa María la Mayor. Os invitamos a acompañarnos en este viaje musical, a reencontrarnos con las raíces de Alcázar y a descubrir cómo una historia cantada hace 800 años puede seguir sonando viva entre nosotros. A continuación os dejamos la letra de esta maravillosa cantiga, deseando que podamos darle entre todos, la importancia que merece.

A que as pórtas do céo | abriu pera nos salvar,       

poder há nas deste mundo | de as abrir e serrar.

             

Desto direi un miragre, | segundo que aprendí,       

que avẽo en Alcáçar, | e creo que foi assí,    

dũa mui bõa crischãa | mollér que morava i,           

que sabía ena Virgen | mais doutra cousa fïar.        

 

Onde por amor da Virgen | ao sábado sempr’ ir     

punnav’ a ũa igreja | súa e oraçôn oír,

e levava sa oférta | sigo por a oferir;

mas un sábado ll’ avẽo | que foi aquest’ obridar      

 

por fazendas de sa casa | muitas que houv’ a fazer. 

Mas aa tarde ll’ en mente | vẽo como falecer

fora, e arrepentiu-se; | e por esto correger,  

foi ja tard’ aa eigreja | e cuidou i dentr’ entrar.        

 

Esta igrej’ alongada | da vila ja quant’ está. 

Mas quando chegou a ela, | cuidou lógu’ entrar alá,

mas as pórtas ben serradas | achou, e fillou-s’ acá  

de fóra fazer sas prézes | e começou de chorar.       

 

 E pois aquest’ houve feito | e compriu sa oraçôn,   

viu lóg’ as pórtas abértas, | e foi en séu coraçôn      

muit’ ende maravillada, | porque mollér nen barôn

non vira que llas abrisse. | E foi lóg’ ao altar

 

 e pos i sa oferenda, | des i lógo se saiu

da igreja. E pois fóra | foi, as pórtas serrar viu;      

e con gran medo que houve, | lógo dalí recodiu      

e foi-se pera a vila, | mas non de mui gran vagar.   

 

E quando foi aas pórtas | da vila e entrar quis,        

achou-as assí serradas | que des alí foi ben fis.

de non entrar, e cuitada | foi ên muit’, par San Dinís;

mas rogou entôn a Virgen, | que llas abriu lógu’ en par.

 

Entôn ũa dona béla | e nóbre ll’ apareceu,   

que a fillou pela mão | e na vila a meteu      

e levó-a a sa casa, | ond’ ela prazer prendeu;          

mas ante que i chegasse, | começou-ll’ a preguntar

 

dizendo: “Sennor, quen sodes, | que a tan póbre mollér     

com’ éu tan gran ben fezéstes?” | Respôs-ll’ ela volontér:

“éu sõo a que nas cuitas | acórr’ a quen m’ há mestér,        

en que Déus por sa mercee | quis de mi carne fillar.”         

 

Quand’ a bõa mollér esto | oiu, lógo se deitou         

a séus pées por beijar-llos; | mas nona viu, e ficou  

ende mui desconortada, | e en sa casa entrou,

e aqueste feit’ a todos | outro día foi contar.

A que as pórtas do céo | abriu pera nos salvar…     

 

 

www.coraldealcazar.es

Envía un Comentario

Your email address will not be published.